11.12.06

OTOÑO: SETAS VENENOSAS Y OTRAS REALIDADES

Nunca se atrevía ha salir de la sombra de su seta, le protegía de la lluvia y del sol. Él la mantenía viva con el abono de sus mentiras, ella a cambio siempre estaba a su lado, él con solo nombrar su sugerente nombre se volvia loco de placer, -¡SETA!-, gritaba, e inmediatamente aquel inmenso ser, le rociaba de su nectar venenoso, que él como orgulloso adicto, bebia para poder soñar una y otra vez sin necesidad de conocer otras realidades...

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